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'La Bola de Cristal': la televisión que invitaba a apagar la tele... ¡y leer!

"Viva el mal, viva el capital". "Soy Avería y aspiro a una alcaldía". "Desenseñar a desaprender". "Me importa un vatio". "Si no quieres ser como ellos, lee". La Bola de Cristal hablaba raro. A veces, demasiado raro. Porque no confiaba en la 'normalidad', creía en la imaginación.

Borja Terán

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La Bola de Cristal

El programa contrató a artistas multidisciplinares como Alaska.

Tres décadas han pasado desde que Lolo Rico creó un programa infantil que no parecía infantil. Sin lenguajes de guardería, sin bustos parlantes al frente. Al contrario, el programa contrató a artistas multidisciplinares como Alaska, Pedro Reyes, Anabel Alonso, Santiago Auserón, Kiko Veneno y Pablo Carbonell, entre otros. La explosión de la movida madrileña se contagiaba, también, a una televisión pública que abría sus platós a la creatividad más comprometida.

Porque La Bola de Cristal no está en el perdurable recuerdo colectivo sólo por su capacidad de transgredir: el programa marcó generaciones por su compromiso para despertar la curiosidad y desarrollar la imaginación. Por primera vez, un programa infantil confiaba en la inteligencia de los niños en su máxima expresión. En ocasiones, hasta dar miedo a los propios niños. Porque la vida real da un poco de miedo. Y, en La Bola de Cristal, se hablaba de política, se entrevistaba a alcaldes, como Tierno Galván; se charlaba con periodistas, como Pedro J. Ramírez; se apostaba por el desarrollo medioambiental, se cantaba fardando de riguroso playback y hasta se realizaban particulares representaciones teatrales de clásicos.

Era la televisión contracorriente: que no quería ser parte de ningún rebaño, que huía del mero entretenimiento condescendiente, vacío de contenido, e intentaba despertar inquietudes en su audiencia. Sin temor a invertir en una saludable autocrítica y en la reflexión sobre temas sociales sensibles. De hecho, La Bola contaba con su propio Telediario, en versión corrosiva, sección impensable en un formato infantil de la televisión pública de hoy.

Ahora, los niños se educan, principalmente, con series extranjeras de animación y algún que otro programa de cocina. Porque los programas de cocina están de moda. Pero no cuentan con espacios de entretenimiento hechos pensando en ellos, que les inviten a pensar, a leer, a imaginar...,que radiografíen la actualidad real desde una perspectiva educativa, que fomente un espíritu crítico, más creativo y más valiente, tan necesario en las nuevas generaciones. Enseñar para aprender a ser y aprender a pensar.

La bola de cristal terminó el 24 de junio de 1988, casi cuatro años después de su estreno. Sus contenidos se habían ido radicalizando. No obstante, la esencia del programa fue más allá y ejemplificó esa televisión que quiere cambiar para mejorar, que potencia el desarrollo de valores para una sociedad multicolor mejor. La televisión que se atrevió incluso a animar a apagar la televisión.

"Sólo no puedes, con amigos sí". "¿Por qué no lo intentas?" "Si no quieres ser como ellos, lee". Fueron proclamas de un programa valiente que apostaba por una sociedad valiente y lo hacía con una presentación visual vanguardista, que jugaba con los rudimentos analógicos de la tecnología de la época, con vídeos como estos que aún hoy siguen vigentes. Porque La Bola de Cristal fue por delante, incluso por delante de 2015.

         
Categoría: Cine y TV y Nostalgia
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