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Enólogos estrellas y con reputación contrastada

Son nómadas de la enología. Las grandes bodegas los reclaman para que sus vinos pasen de notables a sobresalientes. Visionarios de las tendencias del mercado y expertos consultores de empresa, ficharlos es cada vez más difícil.  

Texto: Raquel Pardo / Fotos: Pablo Sarabia
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El asesor enológico más controvertido (y famoso) de todos los tiempos, Michel Rolland, comentó en una ocasión que “no hago el vino, doy los consejos” y que para él, un gran vino “ya sea de dos euros o de doscientos por botella, es el que vende toda su producción”. Ese concepto de señor elegante y trajeado que se pasa de vez en cuando por la bodega cliente para mezclar vinos de depósitos o barricas y conseguir un producto con éxito comercial ha evolucionado hacia un perfil de enólogos con reputación contrastada, sí, pero también con una preocupación constante por la principal materia prima, el viñedo.

Contar con un enólogo asesor que aporte una visión internacional del mercado y que sepa adelantarse a las tendencias de consumo es hoy el pan de cada día en gran parte de las bodegas que operan en España. Más o menos conocidos, polémicos o con estilos diferentes marcados en sus vinos, sus consejos se pagan con cifras dispares que dependen de su implicación en el proyecto, y no son pocas las bodegas que anuncian sus fichajes como si los de alguna estrella del fútbol se tratara. Todos ponen su conocimiento a disposición de sus clientes para elaborar el mejor vino posible para otros, aunque algunos ya elaboran, o no descartan hacerlo, su propio caldo, uno personal, que refleja totalmente su filosofía vitivinícola.

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