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20 años viviendo la doble vida

Aunque hoy estemos metidos de lleno en la octava generación de consolas, nada habría sido de la evolución de este proceso sin la irrupción de PlayStation, que cumple ahora 20 años. ¿Cómo vivimos la llegada de la Play de toda la vida a nuestros hogares? Te refrescamos la memoria aquí.

Esther Miguel Trula

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20 años viviendo la doble vida

1995 fue un año movidito por estas tierras. Mientras Miguel Induráin se paseaba por las televisiones vistiendo el amarillo y descorchando botellas de champán, los españoles escuchaban Zombie de The Cramberries sin parar por las radios, y los jóvenes llevaban en sus Discmans los últimos discos de los Smashing Pumpkins o de Nirvana (y los más raritos a una tipa la mar de pintoresca llamada Björk). Casper se proyectaba ese verano en los cines, un espacio que sirvió de refugio a todos aquellos españoles que padecían una ola de calor nunca vista hasta entonces. Y más adelante, en el invierno, mientras los estados miembro de la Unión Europea se reunían en una cumbre en Madrid en la que hablaban de un proyecto llamado euro, miles de hogares nacionales escondían en sus armarios unas consolas que, para Reyes, se convertirían en el objeto más preciado del hogar.

Era la PlayStation, la primera, la inimitable. Toda una bomba. Venía con CDs, que estaba claro que había nacido para ser el soporte del futuro, y permitía que esos precarios polígonos que la Nintendo 64 nos había enseñado llegasen más lejos. 750mb de capacidad que entonces eran puro lujo. No llenas tú eso en la vida. Un poderío de espacio que, si aguantabas ciertos tiempos de carga, permitía que ahora en los juegos pudiésemos ver videos completamente animados y escuchar bandas sonoras decentes. Y es que, más allá de la guerra de tecnicismos que se disputaban compañías y fieles jugadores por aquel entonces por aclarar cuál era la reina del mercado, lo cierto es que son muchos los españoles que tienen un buen recuerdo de esa consola primigenia.

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La historia nos la conocemos: Sony, que se lanzó al mercado por una traición de Nintendo, no inventó la rueda. Es más, ni siquiera lograron dominar un modelo de negocio como sí lo hizo la rival nipona años atrás con la NES. Pero sí supieron crear un enfoque de marketing que les rentaría para siempre: aquella PlayStation le abrió las puertas del mundo de las consolas a un montón de adultos que veían en estas un trasto para niños. Esto llevaba el logo de Sony. Se reproducía por CDs. Era una cosa elegante que se parecía más a tu sistema de audio (de hecho podías escuchar discos en ella) y no daba tanta vergüenza colocarlo en el salón. También, de paso, Sony se aprovecharía de unas audiencias que crecieron madurando sus gustos, y elaborando potentes títulos de subgéneros más oscuros (¡y con más cinemáticas!) que conquistasen sus corazones de jugones cansados del arcade. El survival horror de Resident Evil te revolvía las tripas como nada desde el Alone in the Dark, el Silent Hill provocaba tanto miedo como adicción, e incluso el Metal Gear Solid, como algo a medio camino entre una peli de espías y un procedimental en tercera persona, te podía tener durante horas escuchando la voz del Coronel Roy Campbell, dándote órdenes. Por el amor de Dios, pero si hasta las campañas publicitarias de la Play en televisión estaban dirigidas por David Lynch (seguro que has visto mil veces Pásate al Otro Lado, y si no deberías hacerlo), cómo se puede hacer algo más atractivo para la juventud al tiempo que de calidad que eso.

 

Wipeout nos presentó un universo de velocidad que engancharía por igual a los amantes del futurismo y a los raveros a pie de pista (no por nada, su banda sonora, con canciones de bandas como Orbital o Chemical Brothers, acabaría ocupando los clubs nocturnos londinenses). Tomb Raider estaba protagonizado por una mujer, algo ya de por sí increíble, pero es que además este plataformas te metía en la aventura como si estuvieses en una película de Indiana Jones. Nos dejamos los dedos en el Tekken, especialmente en el 3, y se cuenta como un juego que eclipsaría a Mortal Kombat (vale, Super Street Fighter II Turbo seguiría siendo imbatible). Pero todo esto son minucias con respecto al gran protagonista de esa evolución intelectual del videojuego: el RPG más relevante de su historia, el Final Fantasy, que publicó su mítica séptima edición en la consola de los CDs dándole esquinazo a la de los cartuchos porque, de hecho, ese hubiese sido el gran problema. Mientras para la consola de Sony el universo del FFVII necesitaba ocupar tres discos completos, en la 64 hubiesen hecho falta decenas de cartuchos. De poder mirar por una ventanita un momento del pasado, estaría bien ver la cara de Hiroshi Yamauchi al ver el fenómeno Final Fantasy tras su marcha de Nintendo.

Pero hay que hacer un apunte: aunque PlayStation fue un hito en la historia de los videojuegos, así como la primera consola en vender 100 millones de unidades en todo el mundo, en realidad el gran éxito de Sony siempre será PlayStation 2, el aparato que verdaderamente hizo que muchos hogares dieran el salto por su potencia gráfica y un 3D ya mejor trabajado, como así lo confirmaría el hit de San Andreas, primer sandbox en condiciones y padre, en parte, de la forma de jugar en la que estamos ahora mismo. Contra este triple A de pura diversión desatada, Dreamcast, Xbox y Gamecube claramente no tuvieron nada que hacer. 155 millones de unidades en su ciclo de vida, que se dice pronto.

 

Hoy hablamos de realidad virtual. De juegos en la nube. De adaptación al juego en red y por eso, de la muerte definitiva de la consola como modelo de negocio. Y aunque dicen que aún le quedan un par de asaltos a la Play, a Xbox y a Nintendo, estas compañías saben perfectamente que ya han sido tocados por la gracia de este mundo que tiende a ir desentendiéndose de lo físico. Pero siempre nos quedarán los recuerdos de sus años dorados. Esos mismos en los que nosotros éramos más niños y soplábamos los cartuchos o nos quedábamos absortos con el brillante negro del disco de Play. De admirar esa caja gris que, tras arrancar con su noventera intro, nos regaló horas y horas de diversión. Ya sólo queda decir: ¡Feliz cumpleaños, PlayStation!

Categoría: Tecnología y Videojuegos
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